30, 90, 180 o 365 días: ¿qué rentabilidad miro?
Cada fondo trae varias rentabilidades porque cada una mira un tramo distinto: los últimos 30, 90, 180 o 365 días. No se contradicen; contestan preguntas distintas.
Todas terminan en el último dato que publicó la gestora de ese fondo, y cada una es una medición independiente: la de 90 días no es la suma de tres de 30. Las de menos de un año van anualizadas, o sea expresadas como si ese ritmo durara un año entero, para que se puedan comparar entre sí.
Anualizar tiene un efecto que conviene saber: en la ventana de 30 días, lo que pasó en un solo mes se multiplica por unas doce. Por eso la de 30 días salta mucho más que la de 365.
La de 365 días recoge un año entero y suaviza los meses raros, pero solo mira el último año: el promedio anual desde el inicio del fondo lo pone en perspectiva (lo contamos en «Promedio anual»). Y «en lo que va del año» (YTD) mide desde el cierre del año anterior sin anualizar, así que en febrero dice poco.
La regla práctica: compara fondos en la misma ventana, nunca la de 30 días de uno con la de 365 de otro. Y mira varias: un fondo que va bien en todas cuenta una historia más sólida que uno que solo brilla en la última. Ninguna dice lo que pasará.